Arantxa Villar
Ayer comenzó la 11ª edición del SIMA (www.simaexpo.com), denominado por todos los medios como el Salón de la crisis. De hecho, de los 6 pabellones que se llenaban en años anteriores (incluso en 2008), se ha pasado a un único pabellón, el número 4 del reciento ferial IFEMA, con apenas 200 expositores, es decir, volviendo a los números del año 2000.
Tras una visita en la mañana inaugural, me gustaría destacar una serie de puntos:
¿Quiénes ocupan los stands “joyas de la corona”?
Después de años acostumbrados a que cayeran en manos de grandes inmobiliarias, ídolos de barro que ni tan siquiera están presentes en la actual edición, en la feria de este año los ocupan bancos (Santander, La Caixa, Caja Madrid) y organismos oficiales (Comunidad de Madrid, Ayuntamiento, SEPES – Ministerio de la Vivienda).
Esto pone de manifiesto cómo las entidades financieras se han convertido en un agente más de este mercado, y que necesitan vender pisos. Para ello, están utilizando las mismas armas que las inmobiliarias, entrando con decisión en “su feria” y mostrando así que ya han aprendido las reglas del mercado.
Una feria más profesional
De nuevo, la crisis no sólo ha servido para “limpiar” al Salón de falsos números uno, sino para reciclarse él mismo, y presentarse como una feria mucho más profesional. Porque en los años de vacas gordas, el SIMA se había convertido en un gran sarao, donde se competía por tener el mejor stand o por dar el mejor cocktail con el mayor número de personajes famosos.
Y se ha “limpiado” también de visitantes ávidos de “regalos”, cuyo único objetivo era pasar la tarde recolectando paraguas, llaveros, ratones… Este año, como mucho, caramelos, así que quien se acerca a la Feria va únicamente con la idea de ver u optar a ofertas de viviendas.
Poca variedad
Quizás por el deseo de las inmobiliarias de deshacerse de todas las promociones que se han construido en los últimos dos años, y que ahora están en stock, casi todas ofertas se centran en los mismos sectores afectados por planes urbanísticos recientes, principalmente en la comunidad de Madrid y Guadalajara.
Grandes ausentes: el alquiler y la vivienda de segunda mano
Nunca he entendido porque se considera a estos dos productos los “patitos feos” del sector inmobiliario, o por lo menos, los familiares a los que nunca quieres mostrar. Y me resulta aún más extraño que, inmobiliarias presentes en SIMA y que disponen de edificios de alquiler de viviendas, cuando preguntas por ellos te remiten a una reunión en otro momento y en otro lugar. Quizás, estos productos hubieran ayudado a completar la cartera de viviendas, de escasa variedad, que comentaba en el punto anterior.
SIMA ha comenzado. Ahora se presentan cuatro días en los que las inmobiliarias han de esforzarse en rentabilizar su presencia en la feria, porque la demanda existe (lo demostraban ayer algunas colas de espera), sobre todo si se presentan precios razonables y acordes a lo que una vivienda realmente cuesta.
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Tags: crisis, Inmobiliario, Salón inmobiliario, SIMA, SIMA O9, vivienda