Jefe: No tengo Internet!

Rocio Pérez Kindelan julio 26th, 2010

Hoy en día, en la era de Internet y las telecomunicaciones, me sigue sorprendiendo que muchas empresas continúen restringiendo el acceso a Internet a sus empleados. En las organizaciones más innovadoras y evolucionadas se está apostando por todo lo contrario y, están marcando tendencia aquellas que empiezan a utilizar las redes sociales, Intranets, etc para la capacitación de sus empleados, gestión del conocimiento y transmisión de la información.

internet

Según un informe del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información en 2009 sólo el 44,3% de las empresas permitía el acceso a Internet a sus empleados, lo que supone un descenso del 7,2% respecto al año anterior. Y, según el INE, en 2009 un 86,7% de las empresas españolas tenía acceso a Internet (situándose la cifra total en el 96,2% de las empresas con más de 10 trabajadores).

Por tanto, está demostrado que el acceso a Internet está al alcance de todos, pero por alguna razón, a estas alturas, algunos se empeñan en no evolucionar y restringir la navegación a sus empleados. Si el problema radica en la posible pérdida de productividad durante las horas de trabajo, la solución es muy sencilla: hay que educar a los trabajadores en el manejo y aplicación de la red. Sobre todo, porque el beneficio en productividad y eficiencia y el ahorro de costes por la utilización de la información de Internet puede aumentar considerablemente a corto plazo.

¿Cuál es el dilema entonces? ¿Miedo a la pérdida de tiempo? ¿Temor al acceso a la información? ¿Retraso en la gestión del conocimiento?

Compatir
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • Google Bookmarks
  • Technorati
  • Digg
  • Wikio

If you enjoyed this post, make sure you subscribe to my RSS feed!

One Response to “Jefe: No tengo Internet!”

  1. Pepeon 27 jul 2010 at 8:43

    Como casi siempre y en casi todo, todo depende de cómo se use.

    Sabemos que España es uno de los países con una de las masas laborales más bajas en productividad. Trabajamos, generalmente, muchas horas, y hacemos poco. Y eso pesa. Aquí no se mide nuestro trabajo según la eficiencia, sino en función del tiempo que pasas en la oficina. Todos sabemos que a más horas en la oficina, más contentos están nuestros jefes.

    Por tanto, estamos ante la pescadilla que se muerde la cola: si tengo que pasar un mínimo de “equis” horas en la oficina, qué mejor que aprovechar parte de ese tiempo para realizar tareas personales: llamar a mi amigo fulanito, pedir cita en el médico, actualizar mi perfil de FB/ LinkedIn / cualquier otro tipo de red social…

    Conozco muchísima gente, licenciados, postgraduados, trabajando en grandes consultoras y bancos, que lo primero que hacen al encender el ordenador de su trabajo es actualizar su perfil de Facebook y darle un repaso al Marca online. Y esto lo saben nuestros jefes.

    Desde mi punto de vista, este problema se arreglaría haciendo una jornada eficiente de nuestro trabajo: si lo que normalmente saco en 9 horas, soy capaz de hacerlo en 6, ¿por qué no premiar mi eficiencia reduciendo mi horario?

    Eso sí, para esto hace falta un cambio de mentalidad. Y a ver quién empieza a realizar esta pequeña “revolución”…

Trackback URI | Comments RSS

Leave a Reply