Camboya, o el valor del conocimiento

jositomon julio 19th, 2010

Por fin ha llegado el verano y muchos estaréis a punto de iros a unas merecidas (si os habéis portado bien) vacaciones. Es tiempo de ocio y de hacer cosas nuevas y distintas, pero también hay tiempo libre para la reflexión. Para los que hayáis decidido iros de viaje, me váis a permitir que os proponga un tema para que penséis entre baño y chiringuito (si es que quedan chiringuitos): vaya por delante mi envidia porque viajar es una actividad que me encanta, aunque he de confesar, que yo ya he tenido mi ración este año.

Los templos de Angkor en la moderna bandera camboyana

Los templos de Angkor en la moderna bandera camboyana

He estado en Camboya, y me gustaría compartir con vosotros la experiencia. No la de pasear por los templos de Angkor Wat, aunténtica joya arquitectónica y cultural del país, que yo no voy a poder recrear por mucho que os cuente, si no una experiencia más humana, que a mí me ha dado mucho que pensar.

Camboya es un país relativamente pequeño del sureste asiático (actualmente sólo tiene 14 millones de habitantes, minúsculo comparado con los más de 80 de su vecino Vietnam) pero estratégicamente importantísimo. Tanto que ha estado muy presente en la historia no solo de la región, sino de muchos países europeos. No en vano, los españoles, portugueses y franceses la tuvieron bajo su control durante periodos relativamente largos de tiempo. Como consecuencia de esa importancia estratégica, el reino jemer (que es el pueblo originario de la actual Camboya), ha sido sometido a incontables guerras y batallas: a los ejércitos conquistadores anteriormente mencionados se les sumaron en el tiempo los invasores vietnamitas, tailandeses, americanos y finalmente llegaron los jemeres rojos.

Los jemeres rojos fueron unos monstruos. Comunistas que promulgaban una reforma agraria radical, se dedicaron a matar al propio pueblo camboyano que le había apoyado para hacerse con el poder. Los historiadores exponen a su líder, Pol Pot, como un auténtico sanguinario, que a diferencia de otros monstruos como Hitler o Stalin, se dedicó a exterminar, no ya a otras razas o ideologías, sino a los suyos propios, por el simple hecho de ser sospechoso de no haber sido agricultor. Entre las barbaridades a las que se dedicó, se encuentran las ejecuciones gratuitas y masivas: si alguien tenía gafas, se le ejecutaba; si no tenía cayos en las manos, se le ejecutaba; si hablaba idiomas; se le ejecutaba. Cualquier indicio de conocimiento, era erradicado.

El conocimiento fue erradicado.

Hoy en día es imposible imaginar una sociedad que no sea multidisciplinar, pero Camboya pasó por un momento en el que si se averiaba un simple motor, no se podía reparar. Porque no había quien supiera repararlo. Esto sumió al país en la inmensa pobreza en la que aún se encuantra hoy. Actualmente los camboyanos tienen que importar el conocimiento. Los hospitales, bancos, escuelas, hoteles, campos de arqueología, ingenierias, etc., son dirigidos por personal extranjero, en su inmensa mayoría, voluntario. Necesitan gente que les enseñe.

Muchas veces he defendido que el sistema actual de educación en España no es el que debería ser (en mi humilde opinión). Cuando los políticos hablan de solucionar la crisis dan una serie de recetas macro-micro-mega-económicas que pocos podemos entender, pero para mí, nadie quiere ir al fondo del asunto. La crisis sólo se resolverá a largo plazo, cuando enseñemos a los niños que el conocimiento tiene valor. Que no vale de nada la cultura ni-ni y hacer el vago. Que nadie asegura nada. Cuando se forme con calidad de igual forma al abogado y al soldador. El conocimiento es necesario y es el origen de la solución. Cualquier problema que podáis plantear se resuelve de raíz. ¿Los malos tratos? Educación ¿i+D+I? Edicación ¿Espíritu emprendedor en vez de funcionarios? Educación…

Esa es mi receta para salir de la crisis. De aquí a una generación, lo sé, pero es que me parece muy importante.

P.D.: Los camboyanos son gente dulce y simpática que te lo dan todo y lo hacen con ganas de agradar. Nosotros teníamos un guía, Nak, que nos contó su historia personal. Pertenecía a una familia de 5 hermanos. Todos murieron en alguno de los conflictos que asolaron su país. A su madre, los jemeres rojos la ejecutaron cuando cayó desfallecida tras haber tirado de un carro de arar durante toda una noche, delante de alguno de sus hijos. Un hermano murió en un bombardeo de los americanos dirigido al Viet-Com… todo lo contó con una sonrisa en la boca.

¡Disfrutad de las vacaciones!

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4 Responses to “Camboya, o el valor del conocimiento”

  1. Juanon 21 jul 2010 at 22:30

    Sudáfrica está de moda por el mundial, pero éste no ha sido mas que la graduación de un país desarrollado en donde la base de crecimiento y democratización fue precisamente el favorecer a toda su población una formación seria. Buena reflexión Jose, gracias.

  2. javieron 15 ago 2010 at 10:09

    Hola Jose me gustaria saber si tenes el contacato de la intreprete porque estoy armando un viaje a camboya para invertir en hosteleria
    si me podes aconsejar algo mas te lo agradezco
    saludos
    Javier colangelo

  3. jositomonon 15 ago 2010 at 23:05

    Javier, no tengo forma de contactar con el guía, pero aquello está lleno de gente que se dedica al turismo. No tendrás problemas en encontar todos los que quieras una vez allí, preguntando en el mismo hotel (lo más seguro es que te lo ofrezcan nada más llegar).

    Yo no tengo mucha idea de hostelería, pero el hotel en el que estuvimos estaba dirigido por dos australianas, que lo habían ido montando poco a poco. La verdad es que era una labor muy bonita, porque contrataban a personal jóven, generalmente huérfanos, al que enseñaban desde a leer hasta a hablar inglés, o preparar comidas. Era un poco “alternativo”, pero nos dijeron que las autoridades les pusieron todo tipo de facilidades. Ya decía en el post que están deseando recibir ayuda.

    No te puedo ayudar mucho más. Supongo que en la embajada te dirán todo lo que necesitas.

    Saludos.

  4. Arantxaon 16 ago 2010 at 10:55

    Jose, estoy totalmente de acuerdo contigo en la importancia de la educación y del conocimiento en el desarrollo de un país.

    La actual situación de crisis económica y la necesidad en España de un cambio de modelo productivo basado en la competitividad y en la innovación exige altos niveles de formación y cualificación en la mayor parte de la población. Por tanto, contar con un sistema educativo y formativo de calidad es imprescindible para impulsar el crecimiento. Y, estando de nuevo de acuerdo con Jose, creo que el sistema actual de educación en España no es el que debería ser para conseguir ese cambio de modelo productivo.

    Y para demostrarlo, algunos datos (espero no aburriros mucho):

    El índice de la economía del conocimiento (KEI) es una medida amplia de la preparación de un país para la economía del conocimiento y para saber si el entorno propicia el que el conocimiento se utilice de forma efectiva para el desarrollo económico. Es un índice agregado que resume el comportamiento de cada país respecto a doce variables relativas a los cuatro pilares de la economía del conocimiento:

    - Un régimen económico e institucional que proporcione incentivos para el uso eficiente del conocimiento, tanto el existente como el nuevo, y el florecimiento de la capacidad emprendedora.
    - Una población formada y capacitada que pueda crear, compartir y usar bien el conocimiento.
    - Tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que faciliten la comunicación eficaz, la difusión y el proceso de la información.
    - Un sistema de innovación eficiente formado por empresas, centros de investigación, universidades, thinktanks, consultores y otras organizaciones que puedan explotar el volumen creciente de conocimiento global, asimilarlo y adaptarlo a las necesidades locales, y crear nueva tecnología.

    Según los datos del 2009 del Instituto del Banco Mundial, en este índice KEI (poderado por la población), España ocupa el puesto 24, por detrás de países como Reino Unido (7), Irlanda (8), Islandia (13), Taiwan (18), Estonia (21)…

    Otro índice es el recogido en “The Global Competitiveness Report 2009-2010”, realizado por el World Economic Forum reunido en Davos. En él se mide la calidad del sistema educativo, bajo la pregunta de cuánto aporta para conseguir mejorar la competitividad de la economía nacional. España se encuentra en el puesto 78 (de 133), tras países como Irlanda, Francia, Alemania, Reino Unido, Estonia, India, Polonia, Portugal, Serbia, Croacia…

    Es decir, la cuestión no es que el sistema, por sí mismo, sea bueno o malo, sino que está a años luz de la realidad de la economía del país y aún más lejos de poder liderar un cambio del modelo.

    Sin embargo, y en el mismo informe de Davos, respecto a la calidad de las escuelas de negocio, España está en el 6º puesto del ranking, sólo superada por Suiza, Canadá, Francia, USA y Singapur. Es decir, realmente, si queremos, sabemos hacer las cosas bien.