Reunión de junio con Jesús Huerta de Soto: “Los ciclos económicos y la actual crisis económica” junio 29th, 2009
Trayectoria Profesional
Jesús Huerta de Soto es Catedrático de Economía Política de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Doctor en Ciencias Económicas y Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (sobresaliente cum laude y Premio Extraordinario fin de carrera), en 1983 fue galardonado con el Premio Internacional de Economía “Rey Juan Carlos”; en febrero de 2005 recibió en Bruselas el prestigioso Adam Smith Award y en abril de 2006 recibió en Praga el Premio Franz Cuhel a la excelencia en la enseñanza de la economía. Es igualmente Actuario Matemático por la Universidad Complutense y MBA por la Universidad de Stanford (California), donde realizó estudios superiores de Economía Política, becado por el Banco de España.

Jesús Huerta de Soto en la Universidad de Viena junto a Carl Menger (2005)
Es miembro y ha sido Vicepresidente del Consejo Directivo de la Mont Pèlerin Society, así como miembro de la Royal Economic Society de Londres y de la American Economic Association.
Huerta de Soto está considerado internacionalmente como uno de los exponentes más representativos de la moderna Escuela Austriaca de economía.
Jesús Huerta de Soto es autor del libro “Dinero, crédito bancario y ciclos económicos”, donde en el prefacio de la 4ª edición presenta una explicación a la crisis actual, de la cual nos ha hecho partícipes a ThinkTank64. Desde estas líneas, queremos agredecérselo.
La actual crisis económica
Crisis económico-financieras como la que vivimos, no son nuevas, sino que llevan afectando a la economía de mercado desde hace 200 años.
¿Por qué se producen? No es por causa de la economía de mercado, sino que son el resultado erróneo del diseño institucional del sistema financiero. La pregunta es, ¿por qué no hay economía de mercado en el ámbito financiero?
El mercado siempre acaba descubriendo los errores de inversión, y en esa etapa de recesión es en la que nos encontramos ahora.
Un poco de Historia: La escuela Bancaria vs La Escuela Monetaria
Ley de Peel de julio de 1844: Inglaterra adoptó, bajo los auspicios de Peel, la Bank Act, que representaba el triunfo de la escuela monetaria de Ricardo (Currency School) y que prohibió la emisión billetes que no tuvieran un respaldo al 100 por cien en oro. Sin embargo, tal provisión no se estableció en relación con los depósitos y créditos, cuyo volumen en sólo 2 años se multiplicó por cinco. Esta ley sirvió de modelo para el sistema financiero del mundo occidental.
En el primer tercio del siglo XIX, existía un debate entre dos escuelas en Inglaterra:
- Escuela Bancaria: Banking School
- Escuela Monetaria: Currency School
Este debate surge porque se observa que los ciclos de burbujas especulativas, seguidas de un período de recesión, se van repitiendo a lo largo de la historia. Ya en las guerras napoleónicas se produjo un ciclo. Igualmente, con motivo de la guerra de Sucesión española, se produjeron dos burbujas en Francia e Inglaterra, países que se enfrentaban en España apoyando a los Borbones y a los Austrias, respectivamente.
Incluso este debate entre las dos Escuelas, se retrotrae a los tratadistas del Siglo de Oro Español, donde también existían dos escuelas, los dominicos, más ortodoxos y que recelaban del negocio bancario (Luis Saravia de la Calle, Martín de Azpilcueta, Tomás de Mercado), y los jesuitas, más laxos y que se asemejaban más a la Escuela Bancaria (Domingo de Soto, Luis de Molina y Juan de Lugo). Continue Reading »
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Tanto es así que hoy resulta difícil – si no imposible – pensar en alguna actividad que pueda realizarse sin influencia de la energía. Todo lo que nos rodea ha sido fabricado con máquinas que la consumen; todas las mercancías se transportan – y también nosotros – en vehículos que necesitan energía. Cuando viajamos, cuando cocinamos, cuando utilizamos un teléfono móvil o la radio estamos consumiendo energía; cuando leemos un libro o escribimos con un lápiz alguien ha consumido energía para fabricar el libro, el lápiz, el papel… En definitiva, toda actividad humana está relacionada con la energía. Existe, por tanto, una relación directa entre el consumo de energía per cápita y el nivel de desarrollo de una sociedad.
Además, cada tipo de generación de electricidad tiene unas características que la hacen más o menos adecuada para determinadas condiciones de demanda de energía (por ejemplo, las centrales nucleares o las grandes centrales de carbón apenas pueden – por motivos técnicos – variar su ritmo de producción, por lo que deben estar siempre generando electricidad al mismo ritmo, mientras que la mayoría de las centrales hidráulicas – por la disponibilidad de agua – o los parques eólicos solo pueden trabajar unas horas al día). Disponer de varios tipos distintos de centrales permite adaptar la generación de energía a las variaciones de la demanda de electricidad, lo que reduce el riesgo de apagones. Por ello, todas las previsiones sobre qué tipo de generación de energía se utilizará en el futuro consideran el uso de diversas fuentes de energía – con un uso creciente de las renovables, pero sin que esto suponga reducir el uso de otras fuentes de energía como el carbón (cuya importancia se espera que crezca a medida que se desarrollen las técnicas de captura de partículas de combustión) o la nuclear –.









